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Sobre mí

De donde provienen las historias.

Desde pequeño supe que quería contar historias. Antes de entender bien qué significaba ser escritor, ya lo era: llenaba libretas con ideas, personajes y mundos que no cabían en mi cabeza. Una de esas libretas pasó por las manos de todo mi salón en la secundaria durante casi un mes. Fue la primera vez que entendí lo que puede hacer una historia bien contada: no entretener, sino conectar.

Soy lector antes que escritor. Me formaron historias de mundos construidos con tanto rigor que se sienten reales, tramas que atrapan sin soltar, y personajes que importan no por lo que hacen sino por lo que sienten. Ese último punto es el que más me quedó: un personaje que siente de verdad es un personaje que no se olvida.

De todo eso nació Arquion, y de una pregunta simple: ¿por qué la fantasía épica asume que un mundo tiene que estar en ruinas para ser interesante? No encontrarás aquí el cliché del mundo en decadencia ni la oscuridad gratuita. La esperanza en Arquion no es un recurso narrativo, es algo que los personajes construyen, pierden y defienden. Lo que mueve estas historias no es el fin del mundo, sino la conexión entre las personas que lo habitan.

Lo que puedes leer en este sitio son historias terminadas: piezas de distintos géneros, mundos y personajes que escribí porque necesitaban existir. Algunas pertenecen a Arquion, mi proyecto más ambicioso, que vive en su propio espacio. Otras son independientes, cada una con su propio pulso. Pero todas comparten algo: personajes que sienten de verdad, en un mundo que los pone a prueba de verdad.

Si llegaste hasta aquí, probablemente buscas lo mismo que yo cuando abro un libro: algo que te importe. Eso es lo que intento escribir.